Brasil, epicentro latinoamericano de pandemia de COVID-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que durante la segunda semana de mayo los contagios confirmados de SARS-CoV-2 en el continente americano superaron la cifra de un millón 74 mil, mientras que ya hay más de 100 mil fallecimientos relacionados con el COVID-19, lo cual configura una propagación rápida en la región.

El organismo internacional detalló que el continente tardó tres meses en llegar al millón de casos confirmados, pero en menos de tres semanas podría duplicar ese número.

Por su parte, la organización Médicos Sin Fronteras pronosticó que -ante el crecimiento de los casos en países como Brasil, Ecuador y Perú- América Latina podría ser el nuevo centro mundial de la pandemia.

El 9 de mayo, Brasil superó los 10 mil decesos por causas relacionadas con la nueva cepa de coronavirus. En atención a una solicitud de Notimex, la oficina de prensa del embajador brasileño en México, Mauricio Carvalho Lyrio, detalló algunos de los aspectos más relevantes de la epidemia en la nación sudamericana y la atención del gobierno.

Brasil, primer destino latinoamericano del SARS-CoV-2

De acuerdo con datos oficiales, entregados a Notimex por la Embajada brasileña en México, el 26 de febrero se confirmó el primer caso de la nueva cepa de coronavirus en Brasil y, con ello, se marcó la llegada del virus a la región de América Latina.

Casi dos meses después de que la ciudad de Wuhan notificara sobre casos de neumonía causados por un nuevo coronavirus, el entonces ministro de Salud del Brasil, Luiz Henrique Mandetta, detalló que el primer portador confirmado del país y de la región era un hombre de 61 años, originario de Sao Paulo, “llegado recientemente de Italia”.

Tres semanas después de la primera infección confirmada, el 17 de marzo se anunció de manera oficial el primer fallecimiento por causas relacionadas con el virus; para el 28 de marzo, 11 días después, el país acumularía sus primeros 100 fallecimientos por este nuevo padecimiento.

Para el 9 de mayo, las cifras oficiales en el país arrojarían que el número de muertos superaba ya la barrera de los 10 mil, acumulando un total de 10 mil 627 decesos, los cuales -cuatro días después- han crecido hasta 12 mil 400, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud.

De esta forma, en solo cuatro días, esta nación suramericana registró un incremento porcentual de 16.68 en el número de fallecimientos, posicionándose como la sexta con más muertes, detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, España y Francia, por ese orden.

Asimismo, los registros oficiales del 12 de mayo indican que las muertes de las últimas 24 horas llegaron a 881, por lo que en un solo día los fallecimientos relacionados al COVID-19 en Brasil superaron los decesos de todo el 2019 por infecciones como dengue (782), H1N1 (796) y sarampión (15).

Por otro lado, el número de casos acumulados del virus SARS-CoV-2 suman al corte del 12 de mayo: 177 mil 589, siendo la séptima nación del mundo con más contagios confirmados.

COVID-19: ¿asunto político o de salud pública?

La crisis sanitaria en el país se ha visto enmarcada por una disputa política que el presidente del país ha librado con todas aquellas figuras que ostentan algún cargo público y no comparten su visión en torno al manejo de la pandemia, desafiando incluso las recomendaciones de organismos internacionales de salud.

En reiteradas ocasiones, Bolsonaro ha llamado a los gobernadores, al Supremo Tribunal Federal e incluso a la ciudadanía a terminar con la cuarentena impuesta en algunos estados del país para “reactivar la economía”.

Entre las medidas más controvertidas del mandatario está el decreto por el que consideró a las centros religiosos y casas de lotería como “actividades esenciales”, lo que les permitía continuar con sus actividades, entre ellas la congregación de grupos de personas; sin embargo, la medida fue revocaba por la Corte al día siguiente.

La forma en que Bolsonaro ha buscado manejar la crisis sanitaria no solo han sido criticadas y cuestionadas por sus adversarios políticos, la pandemia en el país trajo consigo una crisis política dentro de su círculo cercano, enfrentándolo con aliados y colaboradores cercanos, entre ellos los gobernadores de Sao Paulo y Río de Janeiro, así como su exministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta.

Los tres han sido defensores del confinamiento domiciliario y el distanciamiento social, lo cual ha sido refutado por el mandatario, que en reiteradas ocasiones ha asegurado que de continuar “sería imposible de reparar la economía”.

Incluso, el contexto político y de salud actual ha hecho que adversarios políticos coincidan en su crítica a Bolsonaro por el manejo de la epidemia, como fue el caso del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien intercambió una serie de tuits con el gobernador Joao Doria, resaltando la importancia de unirse por Brasil.

Inmunidad comunitaria, ¿una salida a la crisis sanitaria?

Durante la segunda semana de mayo, el presidente reiteró que era inevitable que el 70 por ciento de los brasileños se contagiaran del SARS-CoV-2, idea que ha manifestado desde hace semanas para impulsar la reactivación de las actividades en el país, bajo el supuesto de que entre más personas se contagien se formaría una barrera de inmunidad.

Sin embargo, la medida no contempla que entre ese porcentaje de personas infectadas podrían encontrarse grupos de riesgo y traería consigo el colapso del sistema de salud, porque dicho porcentaje representaría alrededor de 146 millones 650 mil brasileños con COVID-19.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, la tasa de letalidad en el país se ubica en siete por ciento, por lo que -si hubiera ese número de contagios- el número de fallecimientos en el país sería superior a los 10 millones.

Asimismo, la propuesta de “inmunidad comunitaria” no contempla que una persona podría llevar el virus a “comunidades en extrema vulnerabilidad”, provocando una “tragedia en los barrios más pobres del país”, aseguró la activista Leticia Carvallo, de la organización Misión de Paz.

Hasta este momento, el Supremo Tribunal Federal de Brasil ha sentenciado que los estados y municipios son los responsables de mantener o retirar las medidas de prevención frente a la pandemia; sin embargo, la pugna entre Bolsonaro y el confinamiento aún no termina.

A inicios de mayo se presentó ante dicho Tribunal, acompañado de empresarios, para que escucharan las demandas del empresariado, que aseguró estar “muy preocupado por los despidos y el crecimiento de la pobreza”. Sin embargo, la autoridad de justicia mantuvo su posición sobre las restricciones sanitarias.

Con respecto al tema económico, datos que la Embajada de Brasil en México entregó a Notimex indican que -como resultado del aislamiento- el Producto Interno Bruto del país tendrá una contracción de hasta 5.7 por ciento, siendo una de las economías más afectadas, según estimaciones del FMI.

La nueva polémica, ¿el coronavirus llegó antes del carnaval?

Entre el 21 y 25 de febrero, Brasil conmemoró una edición más del Carnaval, una semana antes de que se anunciara el primer caso de SARS-CoV-2; sin embargo, una investigación del Instituto Oswaldo Cruz, considerado como el mayor centro de investigación médica de América Latina, apunta que el nuevo virus ya circulaba en el Estado desde el 4 de febrero.

Dicho estudio se basa en una metodología estadística que parte del número de muertes durante las primeras semanas, considerado como “el dato más confiable debido a la falta de pruebas y a los casos asintomáticos”.

Hasta el momento, el gobierno no ha desmentido dicho estudio; por el contrario, la Secretaría de Vigilancia Sanitaria ha ordenado a las secretarías de salud estatales que investiguen 39 fallecimientos relacionados con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo por COVID-19, los cuales se encuentran asentados en el sistema de información del Ministerio de Salud.

Fuente: Notimex