Auge de sectas y grupos religiosos, un fenómeno del ser humano que busca identidad

El creciente auge que hoy en día presentan muchos grupos religiosos y sectas como la Iglesia de la Luz del Mundo o NXIVM por mencionar los más recientes son el resultado de un fenómeno que se da por cuestiones históricas, en donde la religión católica ha dejado de ser un referente importante para la cultura del hombre.

Así lo señalan especialistas y líderes religiosos quienes desde su punto de vista tienen presente que hoy, independientemente de la modernidad, el hombre tiene necesidad de pertenencia a un grupo que le brinde seguridad y la necesidad de creer en algo que de razón a su existir.

En ese sentido, el académico del Área Clínica y de la Salud en la Facultad de Psicología de la UNAM, Ricardo Trujillo Correa, refirió que la creciente demanda que han tenido estos grupos en los últimos años se debe precisamente a un fenómeno histórico en el que la religión católica ha dejado de ser un referente importante.

Y este fenómeno no solo se presente a nivel México, sino a nivel mundial en donde la gente, en los últimos 40 o 50 años ya llegado a términos muy básicos en donde se piensa “ahora como ya no se cree en nada, pues ahora se puede creer en cualquier cosa”, expuso en entrevista con Notimex.

Esta situación propicia que el hombre, en su necesidad de sentirse parte de un grupo con identidad o ideología que le brinde cohesión social y aglutinación, incurra en la construcción de grupos particulares, los cuales van a generar sus normas y sus formas de comportamiento, así como en lo que creen y lo que no creen.

Y precisamente ese es parte del discurso que los mismos religiosos han llegado a debatir, en el que destacan que la iglesia católica, al perder una imagen de identidad y protección, ha dejado a su feligresía a merced de la post modernidad y el planteamiento que hace de la forma de vincularse.

Al respecto, el secretario general y vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) Alfonso G. Miranda Guardiola, explicó que estudios del instituto de Washington PEW Reserch Center revelan precisamente la reducción que ha tenido en los últimos años la feligresía católica en América Latina.

Esto, dijo, se ha traducido en el avance de un gran grupo “que se pasan al ateísmo o a otras denominaciones como protestantes, evangélicos o pentecostales. Algunos de ellos con mucho auge”.

Este fenómeno, no se debe solo a la serie de escándalos que se han destacado en los últimos años sobre el abuso de menores, sino también a una falta de testimonio que le brinde a quienes se acercan a la iglesia ese sentido de Dios-comunidad.

A ello se suma precisamente este pensamiento post moderno donde y que tiende a relativizar todo al grado que fractura las verdades a nivel filosófico, “lo que se llaman los metarelatos, que son las verdades fundamentales o las nociones fuertes, llámense verdad, hombre, Dios, familia o autoridad”.

Como resultado de ello, se ha producido una desfragmentación social de la verdad, trayendo como resultado una post verdad que está menos sostenida, menos respaldada y que “ya depende de gustos, de momentos, pareceres y de grupos sociales”.

Todo esto, dijo, genera desconcierto social y el sentido de Dios también cambia, de manera que, al perderse la noción de iglesia, la nocion de Dios y la noción de verdad “pues viene una especie de desvanecimiento de la fe”.

Es así, dijo, que muchos buscan nuevas experiencias de fe y caen en otro tipo de denominaciones religiosas, de corte de todo tipo de debilidad, como falta de estructura.

Sobre ese tenor, el académico Trujillo Correa expuso que esto incluso va más allá de ser un problema de religión o un problema de sectas, toda vez que tiene que ver con la misma naturaleza del hombre y su necesidad de pertenecer a un grupo.

Y en ese sentido, en la actualidad se presenta un fenómeno en donde la forma de proceder de un grupo se convierte en una actitud extrema o fanática cuando se sale de los parámetros a los que nuestra cultura está acostumbrada.

El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México expuso como ejemplo el caso de los estadunidenses que evitaron que un avión secuestrado por terroristas musulmanes cayera en un blanco definido, sacrificando su vida al hacerlo caer en el río.

A priori uno podría decir que se trata de héroes que defendieron a su gente y sus creencias, pero “qué pasaría si la historia fuera al revés, y fueran los musulmanes quienes hubieran sacrificado sus vidas para impedir que se cometiera el atentado. Entonces ya no nos gustaría”.

Hoy en día usamos el término de fanático, pero con un tono despectivo para especificar aquello que no somos nosotros y aquello que es el otro.

“Bajo esa visión, pensar que Osama Bin Laden era un fanático religioso es relativo, cuando lo dijo George Bush hijo, ya que en realidad él también era un fanático religioso, pero dentro de otro contexto”.

En realidad, dijo, formar parte de un grupo tipo NXIVM o tipo David Koresh, forma parte de la manera de integración de estos grupos y que te dan una sensación de bienestar y seguridad, de estar siendo arropado. “es como cuando una mujer busca el apoyo de otras mujeres o cuando el hombre busca el apoyo de otros al acudir a un club de hombres”.

Al final de cuenta, dijo, lo que el ser humano busca al integrase a estos grupos es obtener un bienestar, que en el caso de la iglesia católica u otras creencias se puede traducir en “si te portas bien irás al cielo”, mientras que en otros grupos implica otro tipo de actitudes para obtener poder, prestigio, bienestar.

Y en efecto, la forma de proceder de los integrantes de un grupo o secta podría parecernos radical o nociva, pero para quienes están dentro del grupo suena razonable y forma parte de su forma de concebir sus creencias.

Y la verdad, si lo analizamos bajo una óptica si alguien ve y que no conozca el catolicismo, “si lo ve desde fuera también vería las cosas extrañas y diría: cómo que el cuerpo de Cristo, la sangre de Cristo, o por qué murió así de feo, por qué no hicieron nada por él”, es decir, lo veríamos con extrañeza.

En tanto, monseñor Miranda Guardiola advirtió, que desde el punto de vista católico, esta búsqueda de bienestar se ha reducido a una “felicidad fácil” de lo instantáneo y lo frágil, pero a fin de cuentas tiene que ver con la necesidad de bienestar que tiene el hombre.

Sin embargo, a la larga, todo ser humano tiene ese sentido de Dios que lo lleva a buscar a Dios, de alguna u otra forma, “y si la iglesia católica no estamos dando una respuesta convincente de palabra y de vida, el ser humano sigue buscando a Dios” bajo otras experiencias de todo corte y color.

Lo cierto, es que el creciente desplazamiento de creyentes católicos a otros grupos o creencias podrían presentar nuevas cifras a partir del Censo del INEGI de 2020, que revelarían incluso un escenario con un mosaico de diferentes creencias.

Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), hasta 2010 el 82.7 por ciento de la población se había declarado católica (8 de cada 10 personas), sin embargo, de 92.9 millones de personas, el 9.9 por ciento se había reconocido con una religión diferente, mientras que 4.7 por ciento se declaró atea.

Para tener una idea de como la religión ha evolucionado en México, el INEGI determinó desde 2010 cuatro niveles básicos para poder clasificar y registrar los diferentes credos que se practican en el país, de manera que se divide en: Credo religioso; Grupo religioso, Denominación religiosa y Sociedad religiosa.

Cabe señalar que, a partir de esta clasificación, algunas religiones se ubican en el segundo o tercer nivel, como en el caso de pentecostales, evangélicas, cristianas e hinduistas, sin embargo, ante el nuevo escenario que vive el mundo, estas clasificaciones podrían tener un cambio muy importante.

Fuente: Notimex